Mi testimonio

Un llamado escondido en mi interior Un silencio profundo en mis ideas Ni siquiera sabía que eras Tú Que a mi puerta insistieras, persistieras, consiguieras. Ante Ti están expuestos mis fracasos No te oculto mi vida, sabes bien que soy de barro. No sé cómo viniste Tú a llenar, a sanar, a liberar, a quitar tantos temores.

A darme la vida!

Sé que no he sido el mejor, ni el más santo ni el menor, solo sé que hay un anhelo que se sacia en cada encuentro con tu cruz con tu perdón, con tu Madre en la oración.. Solo sé que hay un anhelo, que se saciará en el cielo frente a frente ya los dos Frente a frente ya los dos!

Relato

Una tarde calurosa de Agosto, en una remota ciudad de Colombia, volví a nacer. Recuerdo con claridad la sed que tenía de encontrarme con el Señor, que soy consciente de haber bebido agua de fuentes equivocadas y que por su gracia no llegaron jamás a envenenar la intención de mi corazón de lograr un verdadero y definitivo encuentro con El. Para ese entonces, distracciones como el tarot, Caballo de Troya y todo lo relacionado al ocultismo era nuestro pan de cada día (la fascinación por aquello que sobrepasa nuestro entendimiento es un asunto de familia, por eso amamos las historias de “miedo” que nos cuentan en la penumbra y que escuchamos muy atentamente, en épocas no tan urgentes como vacaciones de diciembre) Digo “por su gracia” porque sé de gente que se ha inmiscuido tanto en esos asuntos, que de la nada se encuentran sin saber discernir el Camino que trae la paz, y que en su momento me llegaron a importar tanto pero tanto, que hasta canción terminé por hacerles. (Vuelve, de mi primer trabajo discográfico titulado “Por Amor a Ti”) Y aun me sucede. Siempre que veo a gente tan interesada en esos asuntos lo único que pienso es: tanta pero tanta sed del Señor y no lo saben. Quizá sea porque la historia de un hombre, es la historia de la humanidad. Y aquí es libre elección. El mensaje de Jesús me abruma, me envuelve, me abrasa, me hace llorar. No he vuelto a sentir una alegría tan desbordante como la de aquella tarde, solo sé, que lo busqué tanto que se me apareció y de allí para acá mis sueños y aspiraciones se han concretado con un enfoque diferente: para darle gloria a Él. Sí.


Me llamó, y si tú hoy estás leyendo esto déjame decirte que El dio el primer paso, Jn 15, 16-18, se hace el encontradizo como con los discípulos de Emaús, y así disimulado te atrapa (en el buen sentido de la palabra, sin obligarte) y no te soltará jamás.
Sucede que con los antiguos profetas o líderes de religiones la experiencia nace a partir de un encuentro con la doctrina y los mandatos que enseñan. Con Jesús no. El mismo sale a tu encuentro, y esa es la experiencia de nuestra realidad como cristianos, saber que es una persona, que es real, que pisó la tierra, que nació de una Virgen, la Santísima Virgen María (está en ti si lo crees o no, nosotros la amamos profundamente) y que te ama como nadie, que sería capaz de morir, solo para darte vida a ti solito y que Resucitó con poder. Lo creemos con todo nuestro corazón. 1 Cor 15, 14. Y yo que te hablo movido por ésta experiencia de fe, te lo afirmo y resumo: mi encuentro se dio en medio de una profunda alegría (desbordante diría) que hay altibajos, pero que una vez pones tus manos en el arado Lc 9, 62 nunca es cuesta abajo, al contrario.


Que hay desaliento…oh si! Incluso el más santo de los santos el mismo Jesús lo sintió. Lc 22, 39-43. Que hay tentaciones, definitivamente. Mc 1, 13. Pero que no solo valdrá la pena, valdrá la eternidad, contundentemente sí. Jn 11, 25. Más que darte unos consejos para que seas feliz (no, no se trata de eso, Jesús nunca prometió felicidad) es mostrarte (con humildad te lo digo) un Camino que vale la pena seguir. De acuerdo, confróntalo, si quieres con otros cuantos miles de millones que al igual que yo, estamos locos por El. Nací en una tarde calurosa y cuanto le agradezco a Jesús, el haberse hecho el encontradizo con éste pobre sediento de Él. Bendiciones.

Iesu Dulcis Memoria(Himno Cristiano Medieval)

El recuerdo de Jesús alegra verdaderamente el corazón, pero más que la miel y que todo, es dulce su presencia. Ningún canto es más suave, ni ningún sonido, ni ningún pensamiento más suave que el de Jesús, hijo de Dios. Jesús, esperanza del penitente, cuán piadoso eres con el que pide! Si ya eres tan bueno con quien te busca, ¿Cómo serás con quien te encuentra? Ninguna lengua, ni ninguna pluma pueden expresarlo. Solo quienes lo han experimentado pueden dar fe de cuanto ama Jesús. Si lo quieres Jesús, se nuestra alegría, y danos el futuro premio de estar en tu gloria por los siglos de los siglos. Amén.